Ajedrez

Dos colores
que buscan una muerte.
Dos dioses de una guerra
y una telepatía.
Cuatro ojos que se cuadriculan,
y el tiempo se olvida en el salto
de un equino sobre una torre,
en la astucia de una reina
ubicua y letal.

Atalaya negra,
cuídate del sacrificio de los
pequeños,
daños colaterales de la causa
del que está arriba.

Dos colores se enfrentan
silenciosos,
avatares de un minúsculo mundo
de estrategias y lenta observación.
No demasiado diferente
al externo mundo y su historia,
otros pensadores han perfeccionado
el arte de la manipulación,
del engaño, y la soberbia.

Por Edgar Smith
Derechos Reservados

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