Category Archives: Antonio González

Es posible

Es posible que te bese
en apenas un segundo.

Así que no te embeleses
en ese soñar fecundo
pues nada más que ceses
te besaré sin rumbo.

Y ese beso silente
será tan profundo
que no me importa la gente
que no me importa este mundo

Solo besarte y besarte
para que te quedes dormida.

Mi amor, y luego mirarte
para que tú caigas rendida.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Contigo

Soy contigo lo que soy
lo que soy lo soy contigo
sin ti no sé adónde voy
eres mi piel y mi abrigo.

Soy contigo tantas cosas
que no sé ni lo que digo.
Contigo el mar sabe a rosas
y a azahar huele el río.

Soy contigo lo que soy
pan húmedo/ puro trigo
mañana será sólo hoy
si hoy es mañana contigo.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Oscurece

Hoy nace llena la luna
tras las cortinas verdes.
El mar se viste de vida
y mi corazón, oscurece.

Hoy canta el ruiseñor su canto,
canto de voces celestes.
La tierra de sueños se impregna
y mi corazón, oscurece.

Hoy brotan las flores sencillas
a la luz de un armónico temple.
El campo rezuma alegría
y mi corazón, oscurece.

Hoy mana el agua dormida
de aquella silenciosa fuente.
El aire es pétalo de rosas
y mi corazón, oscurece.

Hoy sueña el sol taciturno
los sueños que el alba le prende.
El cielo es belleza infinita
y mi corazón, oscurece.

Hoy son tan bellos tus ojos
tras mis cortinas verdes
que al negarme, niña, tus besos
mi corazón, oscurece.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Quédate en el Poema

Quédate
en el poema.

No salgas de él
ni de su esencia,
quédate en las metáforas
que hablan de tristezas
pero también de luces
y de rosas frescas.

Quédate en la mirada
tierna del poeta
contempla sus ojos
que a veces te ciegan
y otras, desnudos,
te alimentan…

No te vayas nunca,
niña del poema
quédate desnuda
sobre su arena
poesía y sueños
y vida eterna.

Yo te prometo
si tú te quedas,
sutil, anclada,
desnuda, bella,
verso, mar,
cielo, tierra,
febril, mortal,
en el poema.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Poema que no es

Para ti
que no estás
que no eres
escribo este poema
que es tuyo desde el momento
en que los versos nacieron
al albor de lunas soñadas.

Para ti
que no estás
pero que vives
en la espesura de mis versos
este poema que no es
pero que te nombra.

En la poesía encuentro el verdadero arte
que no es otro, mi amor, que amarte.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Sentimientos

Hay un volcán de lava desnuda
en tus besos sencillos y tiernos.
¡Besos que sembró el invierno!

Hay una selva carente de savia
en tus gélidos y fríos lamentos.
¡Lamentos que ensombran tu reino!

Hay una fuente de agua salada
en la penumbra de tus pensamientos.
¡Pensamientos de vida sin sueños!

Hay un sendero que bifurca las almas
en tu dolido corazón inquieto.
¡Inquietud que adorna el deseo!

Hay una trémula luz infinita
palpitante en tu silencio.
¡Silencio que calla a los muertos!

Hay un desván de flores marchitas
en el paraíso de tus recuerdos.
¡Recuerdos perdidos en el tiempo!

Hay tantas cosas, niña, en tu mundo
que sentimientos no encuentro.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Sólo tu amor

Sólo tu amor blanco y desnudo
puede de flores sembrarme.
Sólo tu amor, ¡te lo juro!
puede a mí ilusionarme.

Sólo tu amor, ¡y no lo dudo!
puede al alba levantarme,
besar mis manos con fuego puro
y de sueños y vida llenarme.

Sólo tu amor puede cercar mis muros,
destronar la noche, izar mi sangre,
y pintar sobre mi claroscuro
una ilusión de tamaño grande

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Alma de Poeta

Dicen que tengo
alma de poeta,
que al sentir de unos versos
mi corazón se ensueña,
que la poesía es remedio
para mis penas,
que me gusta el amor
bajo la luna llena.

Dicen que recito
estrofas sinceras,
sonetos arcaicos,
odas marineras,
estribillos sueltos,
canciones bellas,
elegías de amor,
miles de poemas.

Dicen que tengo
lo que otros sueñan,
corazón desnudo,
sangre despierta,
ansias de amar,
ternura inquieta,
fulgor en los ojos,
calor en mis venas.

Dicen que tengo
alma de poeta.

Y es algo que admiro
porque hoy ya
no quedan.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Lágrimas

Llora el sol entregado al alba
gritando su sentir de incomprendido.
Nadie le escucha pues el alba muere
y se esconde en la noche con sigilo.

Llora la luna cuando el alba muere
desnudando corazones entretejidos
pues sola se encuentra en la noche inquieta
sola y sin nadie que le dé cobijo.

Lloran las flores que sin estar marchitas
presagian olvidadas su destino
clamando por ser bellas para siempre
pero su eterna juventud ya se ha perdido.

Lloran los luceros que encienden pasiones
adornando con claveles los sentidos
pues su luz es lejana, trémula y tenue
y se apaga a millones de años luz en el olvido.

Lloran los corazones que sin palabras
describen sentimientos y amoríos
mas callados olvidan lo que sienten
intentando no sangrar su amor dolido.

Llora la mañana que no es eterna
izando las almas y los suspiros
y con lluvia desata su ira incrédula
despidiéndose tal y como ha venido.

¿Por qué lloráis, frágiles bellezas mías,
si sois el encanto del ser nacido,
si del poeta sois su melancolía
y de la vida el sentimiento mismo?

Son mis lágrimas las que os hace enterneceros,
lucero, luna, flor y sol divino.
Mas nunca lloréis en mi presencia.
Mis lágrimas sólo yo las he vertido.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Sin Piel

Los años pasan
y la vida transcurre
ligeramente plácida.

Recuerdo los años mozos,
la ilusión pasajera,
los instantes de gozo
que fueron quimera.

Hoy, más templado
en las miradas primeras
recuerdo, exhausto,
la primavera.

Más viejo y más calmado.
Recordando la esencia
de aquellos bellos años
que hoy son leyendas.

Los años pasan
y seguimos en pie.
Amémonos, sí,
otra nueva vez,
que te quiero así.
Mi amor, sin piel.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Tu Ausencia

Cuando no estás
tu ausencia me sabe a beso
y los abrazos de las rosas
se sienten más que los tuyos,
el deseo es menos gris,
todo discurre
por amaneceres soleados,
la noche es más bella
y refulge más enamorada
cuando ausente estás,
no vuelvas
que aquí las rosas
me dan su cariño
y me entrego a los poemas
más desnudo que nunca.

No vuelvas
que soy feliz
conmigo.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Cuando me amas

Cuando besas
es algo más que un beso.
Es la esencia de tu alma
que enciende mis desvelos.

Cuando ríes
es tan perfumado tu acento
que me llevas a lo sublime.
Qué sonreír más sincero.

Cuando sueñas
son tan hermosos tus sueños
que quisiera estar por siempre
enamorado en ellos.

Cuando sientes
qué voraz sentimiento
el que transmites candente
a las estelas del viento.

Cuando me amas.
Cuando me amas, me entrego
a tu amor apasionado.
Y soy con vos puro fuego.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Desnuda


Desnuda eres más bella,
más tú, esencia
de pulcritud.

No te vistas
o hazlo solo
cuando tus besos
naveguen en mis aguas
que son tuyas
para recorrerlas siempre
que tú quieras.

Pero no te vistas.
Así, desnuda,
para mí
cobras protagonismo
en mis versos azulados
para tu piel indómita
hecha para el pecado.

No te vistas, amor,
que solo en tu desnudez
me hallo.

Por Antonio González
Derechos Reservados
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Ellos

Ellos, ahí, hablando de amor,
de planes, de promesas, de sueños
por cumplir.

Tan enamorados
como el primer día.
Éxtasis en sus miradas de ángeles
que ansían amar, gozar,
huir al mundo de los sentidos.

En sus ojos hay destellos
de mares tormentosos que gimen,
de vientos que soplan corazón abajo,
de océanos azules como sus ojos azules,
azulados.

Y siguen amándose
como el primer día,
sin heridas ni límites al amor.

Se desprende de sus miradas transparentes,
híbridas, diáfanas como el cristal de la belleza,
puras como sus almas de fuego.

Están ahí, ellos, sentados, mirándose
y dejando que brote un dulce beso
de sus labios agrietados, cansados
de besar.

Se les ve apasionados,
sin síntomas de agotamiento,
sin atisbo de melancolía en sus gestos.

Ellos.

¡Cuánto daría yo
por robarles sólo un segundo,
por sentir la poesía que brota de su universo
pura, sensual, gozosa, carnal.

Cuánto daría yo por ser como ellos,
ellos,
y no esta triste figura solitaria,
perdida y hueca,
sin alma,
que se seca
sin besos!

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Sangre

Es la sangre la que brota
por entre heridas abiertas
dejando en las compuertas
un rojo hilillo que flota

Entre los ojos agrietados
de quien, solo, en un instante,
con rumor disimulado
solloza solamente sangre.

Y la sangre, roja, brota
por entre mares y pleamares
dejando entre las rocas
el rojo dulzor de la sangre.

Estoy roto y estoy herido
no sé ni dónde buscarme
quizá me busque perdido
entre los secos paisajes
como hombre arrepentido
que busca de pronto aire
porque quedó ya vencido
y no le queda ni sangre.

Por Antonio González
Derechos Reservados
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Aquel Beso Robado

Un beso me diste
sólo un beso
después te arrepentiste
y caí ileso

Porque, amor, un beso
que se da no se pide
me dejaste hasta en el hueso
la señal de tus raíces

No me pidas en silencio
lo que un día hiciste
no te niego hoy un beso
pero tú, sí que lo hiciste

Por Antonio González
Derechos Reservados
España

Elegía

A mi tito Paco, in memoriam.

Eras todo un caballero.

Príncipe de las sonrisas, de todas las cosas sencillas.

Y así te recuerdo….

Asomado a una ventana en la casa de la abuela, o mirándonos de reojo con tu bigote ceniciento.

Así te recuerdo, niño grande, ruiseñor de los tímidos gorjeos un dulce día de primavera, asomado a la ventana en casa de la abuela, mientras tu hijo y un servidor cortaban rosas en plena adolescencia.

Parece mentira que te hayas ido, parece mentira que ni tú ni la abuela puedan asomarse más a la ventana para contemplar los juegos simulados de tu hijo y tu sobrino.

Estarás mirando por entre los ventanales del cielo nuestros juegos adultos, y te preguntarás en tu reino:

¿qué será de mis rosas allá en la tierra?

Por Antonio González
Derechos Reservados
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Tus Versos

Me dijiste
entre versos apócrifos
que era nuestro el cielo
que era nuestra la tierra
que era todo para nosotros.

No pensaste en que las cosas,
sencillamente, no tienen dueño.
Que son nuestras solo
en el preciso momento
en que las soñamos.
Y después, al viento.

No es nuestra la tierra.
Ni es nuestro el cielo.
Despierta, mi amor, despierta
que soy sabedor del sueño
que soñaste aquesta noche
en que te amé primero
y después, con voz quebrada,
me prometiste tus versos.

Por Antonio González
Derechos Reservados
España