Paz

Aquella fría mañana,
el dolor advierte
el grito apagado de mi vientre,
lamento lejano e indiferente
la inconciencia de mi cuerpo inerte,
ante la perdida de mi pequeño
que iba germinando
entre los sueños y las esperanzas.

Sorpresa al despertar
a otra nueva consciencia
desconcierto al sentir la presencia
que invade cada fibra de mi existencia

Llevándome a la paz anhelada
la lógica me jugaba una mala pasada
el tiempo que percibía
me hacia una mala trastada.

Apreciar que el tiempo,
no había pasado
sin embargo el sentimiento
de la paz otorgado
muchísimo tiempo,
este había sido dado
el gozo concedido
era más halla de lo esperado.

Recuerdos lejanos que vienen a remover
lo mas profundo de mi padecer,
el amor de madre se debe de imponer
ante el deseo de acoger
la paz ansiada de mi ser.

Despertar de nuevo a la realidad
trae a mi alma la soledad
pues entiendo en su totalidad
la magnitud de mi inequidad.

Dolor de aquel sentimiento perdido
transcurriendo el tiempo,
con el pesar incomprendido
estar consiente
de no volver a encontrar lo percibido
aquella paz alcanzada
el amor de todos advertida.

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